Masajes para bebés

Beneficios de los masajes en bebés

Podríamos enumarer algunos de los efectos más evidentes de los masajes:

Regulan y refuerzan las funciones: respiratoria, circulatoria y gastrointestinal. A través de la estimulación, se puede controlar las incomodidades producidas por los cólicos, gases y estreñimiento.

Alivian las molestias por la salida de los primeros dientes.

Estimulan el sistema inmunológico. Los bebés que reciben masajes habitualmente se enferman menos.

Propician un mejor desarrollo del sistema nervioso.

Relajan los músculos de las extremidades favoreciendo la movilidad y la tonicidad muscular.

Activan las glándulas sebáceas mejorando la calidad de la piel.

Ayudan a que el bebé tenga un sueño tranquilo y profundo. Notarás que duerme más  horas.

Ayuda a los bebés prematuros a ganar peso y dormir mejor.

Reducen los niveles de estrés disminuyendo la producción del cortisol que es la hormona del estrés e incrementando la de endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad.

Los masajes fomentan el conocimiento de su cuerpo ya que gracias a los estímulos táctiles va descubriendo las distintas partes: sus manos, sus pies, orejas, dedos…

Permiten aumentar el contacto afectivo de los padres con el bebé a través del toque, la mirada, de la piel, de la sonrisa, los sonidos, abrazos, caricias, olores…

Ayuda a fortalecer el vínculo afectivo y desarrolla la confianza básica del bebé.

El contacto corporal permite calmar tensiones emocionales, pues es una vía de canalización de la ansiedad.

Es especialmente útil para los bebés adoptados o aquellos que hayan sufrido situaciones de elevado estrés o traumas que dificulten el establecimiento de un buen vínculo. Favorece el apego y el desarrollo positivo de la auto-estima.

Ayuda a intensificar la comunicación afectiva entre el bebé y las personas de su entorno, facilitando la comunicación no verbal.

 Licencia María Inés Cerna.
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